Boikot en Rock City

Boikot (por Irene Bernad)
Los casinenses En Jake fueron los encargados de abrir fuego, esa noche, ante un público predispuesto a todo. Estuvieron dignos. Y así, con el camino allanado, los madrileños arrancaron su pase con el tema “Naíta na”, una delirante mezcla de punk-ska con guiños al Kazachok que solo fue la mecha de una velada incendiaria. Boikot es una banda con los mismos miembros durante más de tres lustros, y eso se nota en el sabio manejo de su repertorio y, cómo no, del personal que acude a su reclamo. Además de repasar parte de su último disco, “Lágrimas de rabia”, no faltaron clásicos como “Inés”, “Stop censura”, “Mentiras”, “Hasta siempre” o “De espaldas al mundo”. Entre rock, punk y ska frenético, la fiesta alcanzaba cotas de éxtasis absoluto cuando llegaban los pasajes hardcoreros, donde todos los presentes participaban entusiasmados y cómplices de una banda honesta y respetuosa con sus seguidores. Kosta, osado él, se marcó un “Enloquecer” en catalán, mientras sus camaradas, Juankar, Alberto y Grass, le cubrían la retaguardia con pasión. El cuarteto, ya entregado a la causa, disparó sus últimas ráfagas certeras: “No hay tregua” (Barricada) y dentro de “Kualkier día” recrearon un medley con “Marihuana” (Porretas) y “Vicio” (Reincidentes). Entiendo que puedes imaginar el final. (Foto Irene Bernad)

Uzzhuaïa: Santos y diablos

Uzzhuaia
Hace mucho tiempo que Uzzhuaia, por méritos propios, lucen esplendorosos ante los ojos de quienes están dispuestos a disfrutar de su propuesta musical. Aunque muchos piensen que el rock está demodé, ellos vuelven de nuevo para dejarlos en evidencia y sacarles los colores. “Santos & Diablos” es un álbum cargado de pura dinamita, con canciones que transitan pletóricas, una tras otra, pateando manidas etiquetas que no pueden encorsetar la excelencia de este disco. La voz de Pau Monteagudo, que en ciertos matices me recuerda a Noel Soto, se maneja con clase sobre la precisa base rítmica que conforman JL García (batería) y Alvaro Monteagudo (bajo) que, a su vez, sostienen las implacables e impagables guitarras de Alex Simón e Izzra Ferrer. Por cierto, el estribillo de “Cicatriz” lo hubiesen firmado, sin reparos, los 091. Hablo en serio; ellos, también. Publica Maldito Records.

5th and Pontiac: Skallywag

5th and Pontiac
Con el escocés Mark Tait al frente, este combo valenciano nos ofrece un repertorio de canciones que se mueven dentro de los cánones del rock con corrección, al margen de sus letras más o menos explícitas. Los temas juguetean, casi al 50%, con la contundencia que apisona y los pasajes apacibles, buena muestra de esto serían “Chupito Mosquito” y “Castles in the air”, que nos permiten comprobar el sabio manejo que la banda hace de los tempos en todo momento. Mi favorita, sin duda, “Turning me around”. Publicado por Dogmountain Records.

El Regreso se autoeditan

El Regreso
Discos así siguen siendo necesarios para que el rock pueda continuar manteniendo en alto y con orgullo su estandarte. El Regreso nos ofrece un buen puñado de canciones que sirven para reivindicar su derecho a mantenerse fiel a sus principios musicales. Aquí no hay sitio para frivolidades sonoras con las que intentar epatar a nadie, sin embargo sí que encontraremos credibilidad a raudales, toda ella encauzada en los estudios RPM por el talento del productor local Roger García. El Regreso factura Hard Rock sin prejuicios, que a buen seguro gana en esplendor cuando trasladan su repertorio al escenario.

Dezervers, primer disco

Dezervers
Dezervers, con su álbum homónimo, entran por la puerta grande de la escena valenciana y, si me apuran, diría que tienen sobrado hueco en el panorama nacional. En este disco todo está bien, 12 canciones con personalidad y exquisitez, ejecutadas con la maestría de quienes saben lo que se llevan entre manos, una producción sonora que da lustre al acabado final sin olvidarnos de su impecable presentación gráfica. Desde el arranque con “Go on” hasta “Day is over”, tema que cierra este trabajo, todo es un viaje repleto de emociones. Épicos, densos, explosivos, deliciosos... en definitiva, recomendables.