Ganando por puntos

Manolo Rock
El 18 de junio de 2007 celebré mi primer round como profesional en el ring de la supervivencia. Mi rival, implacable y marrullero, bien conocido en los cuadriláteros de todo el mundo como IAM, con un palmarés apabullante de victorias por KO en el primer asalto y que cuando lo ves cara a cara, ciertamente, impone... esa vez no pudo conmigo. Después de un intenso enfrentamiento, cuerpo a cuerpo, bien dirigido desde el rincón por mis excelentes preparadores, pude resistir su envite y, aunque salí magullado, me impuse por puntos. Un stent en la arteria puesto en el servicio de urgencias, varios días en la UCI y otros cuantos en la planta de cardiología sirvieron para continuar en el combate de la vida. Con el corazón menguado en una parte de manera irreversible, volví a casa con la única intención de reamueblar mi cabeza y seguir adelante. Lo pasé mal, muy mal, tanto en lo físico como en lo mental.

Dejé Madrid para regresar a Valencia, siempre me ha gustado la dieta mediterránea y me apetecía marcar otro tempo en mi estilo de trabajo. Lo he intentado desde que llegué, pero me resulta complicado. Cuando inicio o entro en algún proyecto, del tipo que sea, no sé calcular el derroche de pasión y lo doy todo... si no, no voy. No sé hacerlo de otra forma por mucho empeño que pongan mis preparadores en explicarme como debo comportarme, por mucho que me recuerden que mi motor ya sólo va con tres pistones.

18 de diciembre de 2010. Estoy eufórico y feliz. Me dispongo a preparar mis bártulos para ir a La Nau de Puerto de Sagunto, allí me espera trabajo, pero está todo controlado, sé que he hecho un respetable esfuerzo por cumplir con mi compromiso y nada va a fallar en el fin de gira que SKA-P comparte con mis queridos Benito Kamelas y la Orkesta Paraíso. Además, voy a ver a viejos buenos amigos. Mi gozo en un pozo, de repente veo una sombra a lo lejos, esa silueta me resulta familiar.

Sí, es él. IAM me ha encontrado y quiere seguir la pelea. Me golpea con saña en la misma parte del cuerpo que la primera vez, pero ahora conozco sus artimañas y no le doy opción, sin pensarlo una décima de segundo, doy un paso atrás y caigo en la UCI del Arnau de Vilanova. Con IAM hay que actuar con rapidez, de ella depende el grado de daño que te quedará donde Cupido lanza sus flechas e incluso que te puedas volver a levantar en la cuenta atrás. Mis dealers llevan batas blancas, me atiborran de pastillas y me perforan con vías intravenosas por donde inyectar todo tipo de sustancias. Fibrinólisis es el baile de actualidad. A mi alrededor todo comienza a ser surrealista, duermo mal y tengo sueños extraños. Unos vienen, otros se van y a unos cuantos se los llevan. Sin embargo, más que nunca, percibo el cariño de mis amigos y el amor de mi familia, es muy gratificante, soy un hombre con suerte. Pienso, joder, si apenas hace nada estaba tarareando el Rock and Roll Coagulado de Doctor Divago, poniendo un enlace al vídeo de Paciente A La Fuga de los Wire, disfrutando de la virtualidad de la amistad, de mi grupo en El Aaiún, reabriendo las puertas de Gasofa, viendo los conciertos de IV, Los Vicentes, Revolver, Mak, Morcillo, Mónaco e incluso alucinando con ese majestuoso y merecido "hasta luego" que, bajo la batuta de Miguel Angel Escorcia, se tributó al entrañable Pauly en la Durango.

Pasan los tres días que mandan los cánones, supongo, y me suben a la 6ª planta. Han conseguido estabilizarme. Recuerdo a los que se han ido, me acuerdo de todos vosotros. Me gusta. También, me vienen a la cabeza unas recientes palabras del rey: "los españoles debemos sentirnos muy orgullosos de nuestro sistema público de Sanidad"... no puedo evitar esbozar una sonrisa desganada pensando "aquí te querría ver yo, Borbón". Como plus, estoy en manos de la Pajín, es su Ministerio y ella recomendando genéricos en fastuosas campañas de promoción (sería más barato obligar al Doctor House de turno a que directamente los recete, digo yo), ahora ya es risa floja. Todo es de cara a la galería. Somos peleles en manos de indocumentados de todos los colores.

Llega Nochebuena (para mí hace tiempo que todas son buenas noches) y nos largan para casa, que para eso es Navidad. Si no tienes la cabeza pegada con esparadrapo al cuerpo, eres claro candidato a recibir el alta. Increíble ajetreo en los pasillos y como si de una evacuación por alarma nuclear se tratara, en pocas horas, medio hospital está despejado. O somos un país de cuentistas o hemos sanado casi todos por obra y gracia del Niño Jesús... o algo no cuadra.

Me visto con la misma ropa con la que llegué, me dan mis papeles y me suben a una ambulancia para volver a casa. El chófer es el mismo buen tipo que me trajo a tiempo para salvarme el cuello del malo IAM, me agradan estas casualidades. Si todo va bien, el próximo 13 de enero vuelvo a ingresar en el Gimnasio Arnau de Vilanova para hacer unos guantes al día siguiente en La Fe. Me dicen que allí hay excelentes sparrings que verán cómo me encuentro y el alcance real de la lesión que me ha producido IAM en este segundo asalto. Quieren evitar otro enfrentamiento con él, yo también.

Muchas gracias a todos los que me habéis visitado, llamado, escrito o posteado. Muchas gracias a todos los que habéis tenido un pensamiento positivo, por mínimo que fuera, para que ahora pueda estar junto a Teyma y Angel. Muchas gracias a todo el personal (amable, neutro o estúpido, en la viña del Señor, ya se sabe...) que me atendió en la 6ª planta del Arnau, comprendo perfectamente que no es fácil vuestro trabajo. No creo que yo lo hiciera mejor.

Y, por supuesto, ovación de gala para todos los turnos de la UCI del Arnau de Vilanova que estuvieron los días 18, 19 y 20 de diciembre de 2010 al pie del cañón. Agradecido les quedo, por mí y por mis compañeros de camas. Son Uds. maravillosos y de otra pasta, lo vi con mis propios ojos.

Besos y abrazos para todos.

Voy a descansar.

Llíria, ciudad de la Música, 25 de diciembre de 2010.