Prostituto de extraterrestres

 

Acabo de despertarme de leer “Prostituto de extraterrestres”, mi rictus está marcado por una luminosa sonrisa bobalicona y un hilo de baba recorriendo la comisura de mis labios. Me siento satisfecho. Ha sido un buen viaje. Mientras me rasco los huevos, me viene a la chola mi madre.

Mi madre tiene su frase mítica: “Manolito, no me vuelvas loca la cabeza”. Solo ella me llama Manolito, aun hoy en día a mis 56 años. Tanto a mi hija, como a mi esposa y a mí, nos divierte oírsela cuando me la espeta a bocajarro con ese acento canario que tanto echo de menos a mi alrededor. Suele usarla como arma de autodefensa cuando le vacilo cariñosamente bombardeándola con mis paridas y ocurrencias más disparatadas. Ella las ríe cómplice y divertida, en el fondo es una cachonda, pero hay un momento en que todo la sobrepasa y la utiliza. Su frase mítica. Paro.

Rafael Fernández es mucho más que un tipo que escribe libros, mejores o peores, eso va por barrios. Ezcritor, decía, es un estilo de vida y, quizás, por eso me atrapó desde que supe de sus andanzas. Hasta donde yo sé, creo que es un mestizo como yo, mitad guanche, mitad godo. Un nómada en misión apostólica por la península, alentando el levantamiento de los subhumanos e intentando sentirse lo más libre posible dentro de un Sistema que todos tenemos asumido, inevitablemente, como animal de compañía. Él es un hacedor de sueños, un incansable rastreador de ilusiones dispuesto a compartirlas con todos nosotros.

Su obra ahuyenta de mí los temores de sentirme como un ser raro por mis pensamientos más escondidos. Y, sin embargo, a otros le servirá de consuelo para sentirse personas maravillosas comparándose con cualquiera de sus protagonistas. Ahora bien, si eres de la cuerda del estúpido buenismo y lo políticamente correcto, mejor tómate un Lexatín o córtate directamente las venas. No olvides subirlo a tu muro de Facebook.

Volvamos a su última entrega. No te vas a aburrir, eso sería lo imposible. “Prostituto de extraterrestres” es intriga, acción, secuestro, putas, asesinos en serie, existencialismo, mundo laboral, otros mundos, share televisivo, corrupción, realeza, chantaje, sexo, zoofilia, amor, desamor, odio, amistad, lealtad, traición, drogas, ficción, lenguaje desbocado, machismo provocativo, crimen sin castigo, abuso de poder, doblegados, perdedores, canibalismo, aberración, internet, redes sociales, enfermedades raras, glamur, deporte, humor, ironía, reality show, unas pinceladas de escatología y mucha cotidianidad, tanta que quizás puedas llegar a reconocerte en algunos de sus pasajes, te guste o no. Lo admitas o no.

Palabrita del Niño Jesús.