Revólver, capitol capital



Acabo de llegar del cirujano, de que nos den los resultados de las pruebas de Teyma, vale, la tienen que volver a operar como en el 2006, pero esta vez, por prevención, gracias a Dios si es que existe, los seguimientos periódicos a los que ha estado sometida, año tras año, han dado sus frutos y hemos pillado al bicho con antelación. Comenzamos preparativos y para finales de mes atacaremos al malo de la película. Y le volveremos a patear el culo de nuevo (¡qué coño, pues claro!). Cerraré los ojos y pensaré en algo bonito.

Y me digo, joder, si mi Carlitos estrena trabajo hoy (sé que me permites el diminutivo cariñoso y el adjetivo posesivo), otra buena noticia en este rocambolesco viernes de febrero. Tío, vaya pedazo de foto en la portada, de tus mejores portadas (no es un cumplido, mi querido Domingo J. Casas, es lo que es). Clase, fuerza y belleza. Vale, estoy en Spotify (de pago, prémium, nada de mierdeces con anuncios, aún respeto el esfuerzo de los artistas). Llamo a mi hija y le digo: "Mañana en Elche me pillas mi copia física". Ella se queda mirando como diciendo... pero si ya lo tienes ahí. Ay, juventud, ay personal shoppers, ay estúpidos youtubers. Sí hija, píllamelo, para mí es un sano ritual desde 1979 con este señor, y le busco entre los vinilos el single de Garage para que me entienda un poquito mejor. Vamos a ver, hija mía, si Bowie saca un nuevo disco no lo compro (dios mío, si me escuchara Rafa Cervera), pero esto, en mi vida, es otra cosa, algo que tiene sentido y colma, como a un teenager, mi ilusión. Vale, papá, no te enrolles más, le diré a mi novio que me lleve en su Mustang Shelby del 66. Te lo traeré. Gracias, hija, cuidado con los besos de contrabando. Me gusta ejercer de padre, me siento orgulloso.

Llevo unas tres escuchas seguidas (sí, siempre he caído en las exageraciones, mejor 2 gramos que medio, ¡qué mierda!. Tardé tiempo en encontrar los puntos intermedios, posiblemente mucho más que los G). Bueno, pero aquí estamos todos, con nuestros premios y cicatrices, y eso es lo que cuenta. Carlos, me parece que has conseguido escribir un excelente capítulo dentro del libro de tu vida, de tu carrera. Siempre has apostado fuerte, sin miedo al Blackjack, incluso perdiendo lo que no tuviste en algún casino de Portugal. Todo me suena a ti, coño, que si existe la marca España, también reluce la marca Goñi. Para alegría de los amigos y ardor de estómago de los envidiosos. Y eso no está nada mal, al contrario, es un mérito que solo consigue poca gente en este país de mediocres, cobardes y derrotistas. Y tú perteneces a esa minoría de luchadores y soñadores que nunca abandonaron su sueño. ¿Otra ronda? ¡Más tequila!, para los que estamos y los que ya no. Muchas gracias por esta canción. Y por todas.

Sobrio, maduro. Emocionante, fascinante. Eso y más es Capitol. Letras preciosas, precisas, mimadas. Me encanta como las interpretas. Es más, creo que cantas mejor que nunca. Cuarta escucha, no me aburro, levito gozoso y vicioso entre ángeles de alas sucias y Campanilla. Cierto, Peter Pan es una moña, quizás al pobre le pudo la vanidad de ser el protagonista del cuento, debería haber aprendido del gran Sacristán.

Catorce composiciones que te mecen con embaucadora y dulce cadencia. No hay sobresaltos, no hay trampas, el equilibrio no los necesita y, sin embargo, Capitol será reconocido, con el tiempo, como un disco capital en tu obra (perdona el juego tonto de palabras). Me gusta ejercer de amigo, me siento orgulloso.

Sin Barcelona y con frío en Madrid, mejor nos volvemos a ver, como siempre, en algún cruce de caminos, o en Magnolia Lane.